Playa
Bienestar

Prestar atención a tus emociones es importante.

Siempre me he considerado una persona con un estilo de vida saludable, en el sentido de que he intentado tener hábitos sanos como no fumar, hacer ejercicio y comer sano, aunque de vez en cuando también esta bien darse un capricho y tomarse un buen cocktail, o una hamburguesa con patatas fritas, no os voy a engañar.

El caso es que quizá me concentraba sólo en la parte física de mi ser, porqué nunca me había parado a pensar que nuestras emociones o nuestros sentimientos y la energía que transmitimos o absorbemos del entorno pudiera llegar a influir en nuestra salud hasta el punto de poder desequilibrarla.

Explico mi historia a modo de ejemplo:

Empecé en un nuevo empleo y enseguida sentí malas vibras: notaba una energía rara (todos se quejaban, la gente enfermaba a menudo, habían mogollón de bajas laborales y conflictos, juicios, etc.)  pero justo empezaba la crisis económica mundial y necesitaba el empleo. Era un lugar con ambiente tóxico y con mucho estrés pero me pagaban un buen sueldo y fui aguantando.  Con el tiempo y los años las emociones de tristeza e ira pasaron a bloquearse hasta el punto de tener ansiedad y de ahí (ahora lo sé) empecé a tener problemas y enfermedades varias (infecciones de orina recurrentes, insomnio, malas digestiones, dermatitis y problemas varios de piel, caída de pelo, desequilibrio hormonal…) en fin, un cuadro, parecía que me iba a convertir en vampiro de un momento a otro, y no de esos sexys:

Vampiro
Vampiro

Fui a muchos médicos: dermatólogos, endocrinos, ginecólogos, gastroenterólogos: me hice mil analíticas sobre intolerancias alimenticias y alergias: todas dieron negativo. Pero cada vez estaba peor.

Tube que llegar a tener una baja por ansiedad aguda para tomarme en serio mis emociones y mi salud mental y ahí me di cuenta del patrón: cuanto más aumentaba mi estrés y mi ansiedad, más empeoraba mi salud física.

«El corazón tiene razones que la razón no entiende.» (Jacques Benigne Bossuel)

Así que me decidí a atacar el problema de raíz: me apunté a clases de yoga y empecé a ver a una psicóloga para tratar la ansiedad porqué no quería tomar pastillas, realmente empezaba a ver que mi cuerpo me estaba llamando la atención de una forma escandalosa.

Y las dos cosas, tanto ir a las clases de yoga, como las charlas con la psicolóloga me dieron espacio para escucharme y prestar atención a lo que me estaba pasando. ¿Verdad que cuando nos rompemos un hueso vamos corriendo al médico? Pues con nuestras emociones o salud mental deberíamos hacer lo mismo. A veces pensamos que lo estamos llevando bien y que todo está controlado, pero a nivel inconsciente no es así, sino todo lo contrario. Y empiezan a haber señales cada vez más visibles de que algo no anda bien.

Y en cuanto tomé conciencia de que gestionar bien las emociones es tan importantes cómo comer sano o hacer ejercicio, todo empezó a equilibrarse otra vez. En vez de dejar que el miedo se apoderase de mi y pensar que no podía vivir sin ese empleo, entendí que debía buscarme un empleo más acorde con mis valores personales.

gif aplauso
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Empecé a moverme para cambiar de empleo, estuve en otro de características muy similares y, poco después, me di cuenta que era el tipo de empleo y su organización la que no encajaban con mis valores y que las cosas que a otros les parecían normales a mi  me ponían los pelos de punta,  Así que decidí tomarme un tiempo para aclararme y cambiar el rumbo de mi carrera laboral.

Los sintomas han desaparecido por completo: puedo comer de todo y puedo tomar el sol. (Sí, tampoco me podía dar el sol porqué me salía rosácea en la cara, ahí que empecé a creer que me volvía vampira).

Con esto no quiero decir que debamos dejar el empleo si nos sale un grano, ni que todas las enfermedades vengan por un enfado mal gestionado, sino que a veces la causa de nuestro malestar físico puede ser motivado por algo emocional que queda estancado y no queremos verlo, o un conflicto interno no resuelto y aclarar este tipo de cosas es muy importante: no son cosa de personas débiles ni de personas locas. Todos tenemos emociones y sentimientos y todos debemos buscar la forma de hallar un equilibrio.

Cada vez hay más estudios que establecen una relación directa entre enfermedades autoinmunes y emociones  mal gestionadas. ¿Cuantas veces has oído la expresión: «murió de pena» o «tener las emociones a flor de piel», «no digerir bien lo que le estaba ocurriendo», y la lista sigue y sigue?

Por eso recomiendo de todo corazón que si estás pasando por un mal momento, no intentes disimular que todo va bien y te comas las emociones: déjalas salir, escúchate y pon cartas en el asunto, y si ves que no puedes tú sola, ponte en manos de un buen psicólogo y/o prueba el yoga, las dos cosas combinadas funcionan muy bien.

«Tu tiempo es limitado, de modo que no lo malgastes viviendo la vida de alguien distinto. No quedes atrapado en el dogma, que es vivir como otros piensan que deberías vivir. No dejes que los ruidos de las opiniones de los demás acallen tu propia voz interior. Y, lo que es más importante, ten el coraje para hacer lo que te dicen tu corazón y tu intuición.» Steve Jobs.

A veces vamos haciendo una rutina, que por ser parecida a la de mucha gente, parece que tenga que ser la correcta y no es así, cada persona es distinta y cada uno debe ser el responsable de crear su vida ideal.

Y desde entonces me fijo mucho en que energía desprendo y qué energía absorbo de otras personas. A veces es mejor fijarse en cómo nos hacen sentir los demás que en otros aspectos superficiales. Sobretodo para aquellas personas que sean muy sensibles porque se ven mucho más afectadas por todos esto.

Por último, consejos para cuidar tu energía interna (a mi  me han funcionado).

  1. Evitar estar rodeado de personas tóxicas que no quieran hacer cambios para mejorar.
  2. Descansar y cuidar el cuerpo físico (dormir bien, beber agua, comer lo más natural posible, hacer ejercicio, higiene interna y externa).
  3. Darle espacio a las emociones y observarlas. Aprender a gestionarlas.
  4. Tener en cuenta que la felicidad depende de nosotros.
  5. Tener un espacio seguro dónde recargar las pilas, crear una especie de santuario.
  6. Enfocar la mente en las cosas que queremos atraer, no en las que tememos.
  7. Conocerse a uno mismo.
  8. Quererse mucho.
  9. Vivir la vida a nuestra manera y disfrutarla.

Y hasta aquí la entrada de hoy, nos vemos en la próxima!

Saludos!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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