mujer en el desierto
Bienestar

Ser nosotros mismos y disfrutarlo.

Los primeros años de nuestra vida solemos actuar por imitación, es decir, la mayoría de nosotros observamos a las personas que tenemos más cercanas y hacemos las mismas cosas que vemos porque es lo único que conocemos.

Al principio empezamos con el lenguaje, la cultura y las costumbres del lugar dónde hemos nacido y después vamos añadiendo cosas a través de nuestras experiencias, viajes, lecturas, etc.

Y así, empezamos a identificarnos con todas esas cosas que vemos repetidas una y otra vez a nuestro alrededor: las modas, los prejuicios, los estereotipos, la cultura, la religión, etc.

Pero puede suceder que llegue un punto en que dejemos de cuestionar si lo que el grupo está haciendo es correcto y lo tomamos por válido por el mero hecho de que hay mucha gente que lo hace, o por el simple hecho de que cierta acción se ha venido realizando durante mucho tiempo. Y si esto ocurre, estamos perdiendo nuestra identidad propia y dejamos de pensar por nosotros mismos poniendo las decisiones de nuestra vida en manos del grupo e intentamos ser lo más parecidos posible al ideal que se haya establecido, sin cuestionarlo.

Pero ser diferente no tiene porque ser algo malo y de lo que haya que esconderse, porqué si miramos la naturaleza está llena de diversidad y los ecosistemas con más variedad suelen ser los más resistentes a los cambios.

Las cosas que nos hacen ser únicos pueden ser nuestra mayores fortalezas, y en vez de tratar ocultarlas para ser igual a todos los demás, podemos aprender a usarlas para dar más valor al grupo.

Porqué no todos somos copias idénticas y en eso reside la gracia, sino seria todo muy aburrido.

Un hombre que no encuentra satisfacción en sí mismo la buscará en vano en otras partes”. La Rochefoucauld.

Podemos  conocernos a nosotros mismos e intentar vivir una vida lo más acorde posible a nuestros valores, cualidades y fortalezas e incluso aprender de las debilidades y sacar más fortalezas de ellas, en vez de tratar de ocultarlas por miedo al rechazo. No hay nadie que sea mejor que nadie y todos tenemos fortalezas y debilidades. 

Tratar de ser perfectos e iguales a un modelo a seguir es una perdida de tiempo y de energía. Cuando te niegas a ti mismo estás usando violencia contra ti, lo contrario a esto es expresar tu verdadera esencia. Aceptarnos y amarnos tal cual somos es el primer paso para la paz mental y no hay que sentirse mal por no ser iguales a otros, mientras haya respeto por los demás, todo es bienvenido: introvertidos, extrovertidos, flacos, gruesos, altos, bajos, morenos, rubios, negros, blancos…que más da. Cada unos es único y hay que ver por detrás de las etiquetas.

Ideas de cosas que podemos hacer para conocernos:

  • Ser curiosos y probar cosas nuevas.
  • Observar las cosas que hacemos y pensamos en un día normal y cuestionarnos por qué las hacemos o  las creemos.
  • Darnos cuenta de aquellas actividades que nos dan energía: aquellas que cuando las hacemos parece que el tiempo desaparece y entramos en un estado de fluir.
  • Observarnos en aquellos momentos en los que nos descubrimos  quejándonos o criticando. Observar que es lo que estamos evitando hacer en nuestras vidas usando las quejas o críticas para distraernos.
  • Aceptarnos  y querernos tal cual somos y no intentar ser otra persona.
  • Dedicarnos tiempo a estar solas con nosotros mismos.
  • Ver programas o leer libros de distintos puntos de vista para abrir nuestra mente, no encasillarnos a un solo contenido.
  • Empezar a quitarnos tiquetas mentales (soy «profesión», soy «adjetivo»), simplemente dejarnos llevar y darnos permiso para  estar en el momento presente sin juzgarnos ni limitarnos y disfrutar de la vida.
  • Conocer gente con distintos puntos de vista.

niña jugando

A veces en la vida adulta perdemos la capacidad de jugar y experimentar que teníamos de niños y empezamos a tomarnos las cosas demasiado en serio. Algunos persiguen un ideal de perfección que no existe, otros dejan de probar cosas nuevas por miedo a fallar, y otros simplemente van todo el día ocupados haciendo tareas sin parar olvidándose de vivir porque está mal visto no hacer nada.

Pero nunca es tarde para soltar toda esa rigidez y volver a ver el mundo con los ojos de un niño y permitirnos simplemente ser y disfrutar.

Saludos y feliz semana!

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